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Formación sobre higiene menstrual en una escuela de Kenya.
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Salud menstrual

18 de junio de 2026
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Datos y cifras 

  • Según unas estimaciones, 2100 millones de mujeres y niñas adolescentes menstrúan en todo el mundo. Sin embargo, se han realizado pocos estudios rigurosos sobre la menstruación.
  • La menstruación es un proceso corporal natural, pero no todas personas menstruantes la viven del mismo modo. Puede ser una experiencia positiva, neutra o sin complicaciones, pero también puede causar dolor, vergüenza y estigmatización. Las experiencias negativas pueden afectar considerablemente a la salud y el bienestar generales.[1]
  • Más de dos de cada tres mujeres y niñas sienten dolor durante la menstruación. En un número menor de personas, el dolor menstrual puede ser muy intenso y aparecer también en otros momentos del ciclo menstrual.
  • Muchas personas menstruantes tienen pérdidas abundantes de sangre que pueden provocar anemia ferropénica.
  • Según datos recopilados entre 2000 y 2019, 500 millones de personas menstruantes de todo el mundo carecen de acceso a productos para la menstruación y a instalaciones adecuadas para atender sus necesidades de salud menstrual, incluidas las relacionadas con el agua, el saneamiento y la higiene.
  • De acuerdo con los nuevos datos nacionales disponibles, el 39 % de las escuelas (alrededor de dos de cada cinco) imparten educación sobre salud menstrual.

Panorama general

Según unas estimaciones, hay 2100 millones de mujeres y niñas adolescentes que menstrúan en todo el mundo. (1).

Aproximadamente una vez al mes, mujeres, niñas y algunas personas de género diverso tienen el denominado ciclo menstrual. Se trata de un proceso regulado por mecanismos hormonales que suele durar entre 21 y 35 días. Durante la primera parte del ciclo, el endometrio se engrosa. Hacia la mitad del ciclo se produce la ovulación, que consiste en la liberación de un óvulo en uno de los ovarios. Si al final del ciclo no se ha producido un embarazo, el endometrio se desprende y se expulsa junto con sangre durante la menstruación.

Como parte de la atención de salud menstrual es preciso brindar información y apoyo para vivir la menstruación con dignidad antes de la menarquia (es decir, la primera menstruación), durante los años reproductivos y hasta la perimenopausia, que es la etapa de la vida en que la menstruación finaliza. Las personas menstruantes deben:

  • recibir a tiempo información exacta y precisa sobre la menstruación, adaptada a su edad;
  • disponer de productos menstruales eficaces y asequibles, poder utilizarlos y contar con instalaciones y servicios aceptables de agua, saneamiento, higiene y eliminación de desechos;
  • recibir sin demora un diagnóstico, atención y tratamiento si presentan dificultades o trastornos relacionados con la menstruación;
  • no sufrir estigmatización; y
  • decidir libremente si participan en las distintas actividades de la vida en todas las fases del ciclo menstrual, y de qué manera. 

Ámbito de la salud menstrual

Además de la pérdida de sangre, durante la menstruación pueden aparecer diversos síntomas, como cólicos o dolor, distensión abdominal, dolor de cabeza y cambios en el estado de ánimo.

Por lo general, estos síntomas no impiden realizar las actividades habituales. Aunque la menstruación es dolorosa para más de dos de cada tres personas (2), en general se puede aliviar con analgésicos y otras medidas, como bolsas de agua caliente o compresas térmicas. Sin embargo, algunas personas sufren un dolor muy intenso, incluso sin pérdidas menstruales. En un estudio realizado en 2023 en 10 ciudades de Asia Meridional y África subsahariana se observó que, entre las mujeres menstruantes incluidas en el estudio, casi una de cada dos presentaba pérdidas abundantes (3), un fenómeno que aumenta el riesgo de presentar anemia ferropénica. El ciclo menstrual está estrechamente relacionado con la salud mental; en algunas personas, puede acompañarse de ansiedad, tristeza o decaimiento, irritabilidad u otros cambios del estado de ánimo a lo largo del ciclo, ya sea antes de la menstruación o en su transcurso. Estos síntomas pueden ser lo bastante intensos como para deteriorar la calidad de vida, afectar a las relaciones sociales y dificultar la vida escolar o laboral.

Una menstruación imprevisible, poco frecuente, muy dolorosa o abundante, o bien acompañada de cambios del estado de ánimo que causen malestar u otros síntomas que interfieran en las actividades habituales, puede indicar un problema de salud subyacente, como endometriosis, adenomiosis (que se produce cuando el tejido que recubre el interior del útero empieza a crecer en la pared muscular uterina), miomas, enfermedad de Von Willebrand u otros trastornos hemorrágicos, síndrome ovárico metabólico poliendocrino (anteriormente denominado síndrome del ovario poliquístico), síndrome premenstrual o trastorno disfórico premenstrual, o disminución precoz de la función ovárica. Cuando una persona tiene problemas relacionados con la menstruación, el personal de salud y asistencial debe escucharla y valorar su situación, porque dichos problemas pueden mermar considerablemente su calidad de vida y aumentar el riesgo de que tengan consecuencias duraderas en su salud.

La educación sobre salud menstrual debe ofrecer información rigurosa y adaptada a la edad, e impartirse en la edad escolar antes de la primera menstruación. Estos son algunos de sus objetivos:

  • explicar que la menstruación es un proceso fisiológico natural y que, en la mayoría de los casos, no repercute en la calidad de vida;
  • explicar cómo utilizar y desechar los productos menstruales que absorben o recogen el flujo menstrual, y, cuando sean reutilizables, cómo lavarlos, secarlos y volver a utilizarlos, sin perjudicar la salud de las personas menstruantes ni el medio ambiente;
  • informar de que algunos síntomas preocupantes como el dolor, las pérdidas de sangre abundantes, el decaimiento o la ansiedad, así como la falta de menstruación o las menstruaciones poco frecuentes, son motivos suficientes para acudir a un servicio de salud; y
  • cuestionar las normas sociales perjudiciales y desmontar las creencias falsas relacionadas con la sangre y el ciclo menstruales.

Si no se ofrece educación sobre salud menstrual, o si esta transmite errores o la imparten personas sin la formación necesaria, las personas menstruantes, sus compañeros, sus familiares y otras personas de su entorno pueden pasar por alto síntomas graves o considerarlos normales. Además, las menstruantes pueden sentir tanta vergüenza que no pidan ayuda ni acudan a un servicio de salud. Muchos trabajadores de salud y asistenciales no tienen suficiente formación en salud menstrual y pueden no tomar en serio los síntomas vinculados a la menstruación o restarles importancia, lo que puede hacer que problemas de salud importantes se diagnostiquen tarde o no lleguen a diagnosticarse.

Según unas estimaciones obtenidas mediante modelos que utilizan datos sobre agua, saneamiento e higiene recopilados entre 2000 y 2019, unos 500 millones de personas menstruantes no tienen acceso a todos los productos, instalaciones y servicios que necesitan para cuidar su salud y vivir la menstruación con dignidad (4). Muchas de ellas no disponen de productos menstruales de un solo uso o reutilizables —como compresas, tampones, bragas menstruales o copas menstruales—, ya sean de producción local o comercial, o no pueden comprarlos debido a su precio. En su lugar, utilizan paños, trapos, hojas, papel u otros artículos para absorber la sangre menstrual. Además, no existen normas mundiales sobre seguridad que garanticen que los productos menstruales, ya sean de producción local o comercial, sean seguros, de buena calidad y no contengan sustancias químicas nocivas. Por otro lado, algunas personas menstruantes no tienen acceso a espacios seguros, limpios y privados para cambiarse los productos menstruales, lavarlos y, si procede, secarlos, lavarse las manos y el cuerpo y desechar los productos usados sin dañar el medio ambiente. Esto es importante porque, aunque estas personas dispongan de suficientes productos menstruales acordes con sus preferencias, para proteger la salud humana, animal y ambiental se necesitan sistemas de gestión de residuos que funcionen correctamente y permitan desechar esos productos sin riesgos.

Por otro lado, en muchos lugares se dan actitudes, creencias y prácticas negativas relacionadas con la menstruación que resultan estigmatizantes. Estas creencias y actitudes negativas varían de una cultura a otra y se entrecruzan con otras formas de estigmatización. La estigmatización asociada a la menstruación puede afectar negativamente a la salud y el bienestar, reducir los años de escolarización completados, los salarios y los ingresos derivados del trabajo remunerado, y hacer que las personas se sientan menos integradas en la sociedad y en su cultura. Las normas sociales y los tabúes en torno a la menstruación tienden a perpetuar la idea falsa de que esta es algo sucio o impuro por naturaleza y motivo de vergüenza, lo que lleva a las personas menstruantes a sentir que deben ocultarla o mantenerla en secreto.

No hay suficientes estudios científicos de calidad sobre la menstruación. Contar con más datos de calidad sobre esta cuestión podría ayudar a que los sistemas de salud presten una mejor atención, servir de base para políticas de salud que mejoren la experiencia de las personas menstruantes y contribuir a cuestionar los tabúes y modificar las actitudes en torno a la menstruación.

¿Quiénes corren riesgo?

Dado que cerca de la mitad de la población mundial menstrúa en algún momento de su vida, prestar apoyo a las personas, en toda su diversidad, para que gocen de salud menstrual y vivan este proceso con dignidad es una cuestión de alcance mundial.

De acuerdo con los nuevos datos nacionales disponibles, el 39 % de las escuelas (alrededor de dos de cada cinco) imparten educación sobre salud menstrual, lo que significa que muchas personas menstruantes no reciben información adecuada a su edad antes de la menarquia.

Algunas personas carecen de medios económicos para comprar productos menstruales o no tienen acceso a ellos, ya sean de producción local o comercial. Este problema afecta de forma desproporcionada a las personas menstruantes en lugares de ingresos bajos, afectados por conflictos o marcados por otras crisis humanitarias. Hay diversas leyes y políticas que pueden ayudar a extender la educación sobre salud menstrual, rebajar los precios de los productos menstruales, mejorar la calidad y la accesibilidad de las instalaciones de saneamiento y ampliar el acceso a los servicios de salud menstrual. Cuando no se satisfacen las necesidades de atención de salud menstrual, se estigmatiza o se divulgan tabúes al respecto, se limitan las oportunidades de las personas menstruantes y su capacidad para desarrollar su potencial, tomar libremente sus propias decisiones vitales y llevar una vida digna.

Las personas menstruantes que no reciben suficiente atención corren un riesgo superior a la media de presentar problemas de salud menstrual. Puede tratarse de personas con discapacidad intelectual o física, o con ambas; personas sin hogar, privadas de libertad o internadas en instituciones; migrantes y personas afectadas o desplazadas por conflictos, el cambio climático u otras crisis humanitarias; adolescentes y jóvenes que no asisten a la escuela; trabajadores agropecuarios y personas que trabajan en el sector informal; personas con infección por el VIH; personas indígenas y personas pertenecientes a minorías raciales o étnicas; personas que se identifican como lesbianas, gais, bisexuales, transgénero, intersexuales o queer (LGBTIQ+); personas que han sufrido mutilación genital femenina; personas que ejercen el trabajo sexual, y otras personas marginadas económicamente.

Respuesta de la OMS

La OMS promueve que todas las personas vivan la menstruación de forma sana, digna y sin discriminación, sobre la base de los derechos humanos, la equidad de género y la justicia social. Para ello, colabora con sus Estados Miembros y sus asociados a fin de integrar la salud menstrual en su labor más amplia de mejora de la salud y el bienestar de las mujeres en todo el mundo. Esta labor incluye la elaboración de directrices mundiales sobre salud menstrual. También se están elaborando directrices mundiales sobre la endometriosis. Además, la OMS promueve estudios sobre salud menstrual para determinar cuáles son las principales preguntas sin responder en esta materia y darles mayor visibilidad, y colabora con asociados gubernamentales y no gubernamentales para aumentar la concienciación sobre la salud menstrual como problema de salud pública mundial.

Asimismo, la OMS apoya iniciativas para obtener datos y estadísticas que alienten a sus Estados Miembros y sus asociados a prestar más atención a la salud menstrual, sus resultados y sus determinantes en las políticas, los servicios y la financiación de salud a nivel nacional, a fin de que las personas menstruantes, en toda su diversidad, puedan hacer efectivos sus derechos a la seguridad, la justicia y la dignidad.

 

Referencias bibliográficas

  1. World Health Organization & United Nations Children’s Fund (UNICEF) (2025). Progress on household drinking water, sanitation and hygiene 2000-2024: special focus on inequalities. World Health Organization. https://iris.who.int/handle/10665/383246. License: CC BY-NC-SA 3.0 IGO.
  2. de Arruda GT, Barbosa-Silva J, Driusso P, Pathmanathan C, Armijo-Olivo S, Avila MA. Worldwide prevalence of dysmenorrhea: a systematic review and meta-analysis across 70 countries. Pain. 2026 Jan 1;167(1):41-55. doi: 10.1097/j.pain.0000000000003768.
  3. Sinharoy SS, Chery L, Patrick M, Conrad A, Ramaswamy A, Stephen A, Chipungu J, Reddy YM, Doma R, Pasricha SR, Ahmed T, Chiwala CB, Chakraborti N, Caruso BA. Prevalence of heavy menstrual bleeding and associations with physical health and wellbeing in low-income and middle-income countries: a multinational cross-sectional study. Lancet Glob Health. 2023 Nov;11(11):e1775-e1784. doi: 10.1016/S2214-109X(23)00416-3. Epub 2023 Oct 3. Erratum in: Lancet Glob Health. 2023 Dec;11(12):e1862. doi: 10.1016/S2214-109X(23)00507-7.
  4. World Bank. (n.d.). Menstrual health and hygiene. World Bank. https://www.worldbank.org/en/topic/water/brief/menstrual-health-and-hygiene. Consultado el 15 de mayo de 2026.

[1] En esta nota descriptiva, la expresión «personas menstruantes» se utiliza de forma inclusiva para referirse a todas las mujeres, niñas y personas con diversidad de género que menstrúan.